He descubierto que nunca estoy bien. O al menos me he levantado con esa sensación. Parece que siempre me quejo por todo, que nunca disfruto nada, y que no hay un solo día que me arrepienta de algo que he hecho mal, o de existir.
Me esfuerzo por estar bien, y creo que intento hacer las cosas bien. Espero que algún día o yo no sea tan susceptible o el mundo haya cambiado, y como es muy complicado, cambiaré yo.
Ahora hace poco me ha saltado mi hermano diciendo que su novia quiere que devuelva los bongos porque a ella no le parece bien que él me pague para que yo pueda seguir teniendo todo mi equipo al completo. Estoy harto ya, estoy harto de las dependencias, de las malas miradas, de no salir, de salir y cagarla, de decir algo y cagarla, de las mentiras, de mi cara, de la facultad, de las mentiras que leo y escucho, de lo hija de puta que es la gente cuando le da la gana, del daño que me hacen muchas cosas por la puta cara, de la novia de mi hermano, de intentar salvar las cosas para que luego acaben igual o peor...
Y sobre todo hoy me he levantado harto de mí, de mi frustración, de lo fácil que es hacerme sentir mal, y de que haga tiempo que no sea el mismo que ella conoció.

