Ha sido una semana compleja, a la par que divertida. En tan sólo siete días he conseguido tener la batería que llevo queriendo desde hace prácticamente un año, los billetes hacia un sueño, mi sueño, y por supuesto he sido capaz de hacer un examen de matemáticas de una forma totalmente ínfima y aun así tener la cabeza centrada, y los pies en la tierra.
Simplemente a veces las cosas son difíciles. Yo por eso no voy a parar de intentarlo, o de dejarme la piel y toda mi alma con cada cosa que hago que considero que merece la pena.
Curiosamente, también me he aficionado a consultar de forma relativamente muy frecuente un libro de poesía, del autor Carlos Barral, que lo cierto es que me agrada bastante, y tiene reflexiones muy interesantes.
Por otro lado, en la Universidad, por lo general, todo marcha. Me siento adaptado de forma definitiva con mis compañeros y con el ambiente (me encanta el Nesquik de la máquina de café, aunque quema en demasía). Ensayé con el grupo nuevo, y hemos empezado a darle en serio a todos los temas, para poder hacer algo nuevo, una nueva concepción de nuestros horizontes musicales que nos sirva a todos y nos ayude a encontrarnos de una forma más clara como personas.
No me olvido de que he contactado personalmente con la gerencia de la Sala Who de Granada, y una de mis actuales aspiraciones es tocar allí.
"LA NOCHE INMENSA COMENZABA CONMIGO A MIS ESPALDAS."
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