Hoy podría decir muchas cosas, pero diré simple y llanamente la verdad, como acostumbro a hacer siempre, y sobre todo en estos casos.
Bueno, me sorprende, me encanta poder pensar al levantarme que sigo estando con ella, que me espera cada mañana pase lo que pase para hablar conmigo, que me escucha cuando parece que nadie va a hacerlo, que hace de cada día algo mejor aunque yo venga derrotado de cualquier parte, que me llama para que la ayude a cambiar al ratoncito que le regalé, que me llama siempre que puede para invitarme a salir, que me sonríe como ella sabe hacer... Y me encanta que por supuesto ella haya cambiado tanto por mí, porque eso a mí me ha cambiado también.
Porque a veces hay días buenos, y días menos buenos, pero oye, que no cambiaría nada de lo que ha pasado en 275 días por nada del mundo, y es que me alegro de haber tenido la ocasión aquella de que viniera a un concierto mío aún sin conocerme. A día de hoy aún no me explico cómo ocurrió, aunque sinceramente, teniendo lo que tengo, y siendo lo que feliz que soy, me importa bien poco.
Quiero darte las gracias, las más sinceras que pueda dar, por ser la persona en la que confías tanto, y por creer de forma tan enorme en mí, en lo que soy, y en lo que puedo hacer a tu lado.
Sólo me gustaría decir que siempre pienso que el hogar de uno es aquél en el que está su corazón.
Si quieres, y crees que merece la pena, yo me quedo contigo... Todo el tiempo que quieras.

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