viernes, 17 de febrero de 2012

Se acabó.

Supongo que todo lo que tiene un principio tiene un final en estos casos, y bueno, así ha sido. Hoy he terminado mi primera tanda de exámenes de Febrero, los primeros exámenes que he hecho en la Universidad. El día en general ha sido un aglomerado de experiencias que han conformado lo que considero un buen día.

Me levanté a las 5:40 de la mañana para dar un último repaso a la materia del examen de Microbiología y Genética, y para cosa de las 9:45 yo ya estaba en el Aulario Severo Ochoa listo y dispuesto para hacer el examen, aunque tuviese esa extraña pero típica sensación de que no me sé nada de lo que me he llevado tanto tiempo estudiando. Tras hacer las dos partes del examen (las cuales me han resultado un tanto fáciles a la par que desconcertantes), la llamé a ella, y fui a su casa para ver qué tal lo llevaba todo, para comer, y para qué nos vamos a engañar, para verla. Lo estaba deseando.
Pasé allí en su casa gran parte del mediodía y la tarde, momentos que sinceramente, no cambiaría por nada del mundo, ni siquiera por algo que yo quisiese tener con todas mis fuerzas. Con echar una siesta, abrir los ojos y ver que ella está allí creo que no puedo pedir más.
Después volví a mi casa para poder arreglarme, y dejar claro el asunto de la salida de hoy, en la que yo "celebraba" que por primera vez en mi vida me van a quedar asignaturas. Lo gracioso de este último detalle es que en general lo he pasado muy bien y creo que no me quejaría ahora mismo de nada importante.

He vuelto a casa hace una media hora, y son las 5:26. He llegado mojado, y con dolor de garganta y de cabeza, pero supongo que pasar un día así realmente ha merecido la pena.

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