jueves, 9 de febrero de 2012

Sin sentido.

Hoy se cumplen dos semanas exactas en mi cuenta atrás personal para la visita a Madrid. Puedo decir que me siento bien ahora mismo, a las once de la mañana, básicamente porque me he dado cuenta (en parte gracias a la voz de alguien) de que algunas cosas son relativas, y que si son así es porque de algún modo eso puede beneficiarme a corto o largo plazo, lo cual, si lo pienso detenidamente, es genial.

Llevo días escribiendo algunas cosas realmente deprimentes, y reconozco que la Universidad ha sido el motivo real y el auténtico desencadenante de todo ese compendio de sensaciones y malestar que tanto me ha costado combatir. Al menos todo lo que ha pasado sólo puede ayudarme a mejorar como persona, y como estudiante de la propia Facultad de Ciencias. Nadie dijo que fuera fácil. Nadie dijo que yo no pueda.

Como decía arriba, me he dado cuenta de que muchas cosas simplemente ocurren, y que es entonces cuando uno tiene que levantarse, y pensar que lo que sea que haya ocurrido no está por encima de uno mismo, al menos no lo estará siempre y cuando no se lo crea. A mí me van a quedar dos como mínimo, y ahora mismo lo único que puedo decir en base a todo ello es que realmente estoy animado a estudiar, a seguir intentando todo aquello que creo que merece la pena. YO QUIERO SER BIÓLOGO, Y ES LO QUE VOY A HACER.

Ya dejando este tema un poco aparcado, que falta me hace para poder quedarme tranquilo conmigo mismo al menos por un tiempo, diré que hoy me convierto en un árbol de Navidad, como suele decirme la chica más especial y linda que uno pueda tener a su lado (la única persona que estando enferma es capaz de aguantar mis problemas, y no sólo eso, sino ayudarme a superarlos). ¿Por qué? Porque me hago dos rastas hoy, como símbolo de algo que no sé si sabría explicar, algo que no sabría quizás dejar reflejado en un texto tan carente de sentido como este.

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