La verdad es que muchas cosas han cambiado, eso no lo discuto en absoluto. Cuando uno tiene que pasarse el día entero en casa estudiando sin ganas, estornudando de una forma brutal y con fiebre tiene tiempo para valorar muchas cosas, muchos detalles, y también una cantidad ingente de hechos, de caras y de personas que ya no están, por suerte para uno mismo.
Definitivamente los colores que vuelan, y en general las esperanzas que caen, hechas realidad como fruto de un cielo generoso cuando deja que veamos las estrellas, me permiten asomarme a lo que se siente cuando un estado febril pasa a un segundo plano, porque hay muchas más cosas que te impiden gastar ni un segundo de tu tiempo en preocuparte por nada. Todo merece la pena cuando ves que has tomado las decisiones adecuadas, cuando crees que se han tomado las decisiones adecuadas.
"Ni las heridas parecen tan grandes, ni tan abiertas."
Un fin de semana bueno, a pesar de lo mal que me encuentro.
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