De cómo me pueden hacer feliz como una camiseta hecha a mano. De eso ella sabe mucho. Me corta el pelo, me hace los mejores regalos que yo podría desear, y no contenta con eso, se queda conmigo, en los momentos buenos, y en los menos buenos, porque NO HAY MOMENTOS MALOS. Me resulta irónico a la par que curioso que justo ahora, poco antes de irme a dormir el último día de esta semana libre, me sienta mejor que en los cuatro días anteriores. Definitivamente necesito un cambio, cambio que poco a poco va tomando forma.
Si alguien que pueda llevarse todo esto junto conmigo, eres tú. Dime que quieres hacer todo esto conmigo, y luego hazlo, yo creo y confío en ti.
Eres genial.
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