martes, 25 de octubre de 2011

Elegir.

Hay ciertas ocasiones en la vida en las que uno no sabe qué hacer consigo mismo, o no se encuentra, a nivel personal, y se siente como desplazado, ya sea en un ámbito más doméstico y cotidiando como en uno más espiritual y personal.
Supongo que los métodos de abordar situaciones así son muy numerosos, pero realmente, es importante saber elegir. Precisamente es eso lo que nos caracteriza a la raza humana. Razonar y elegir, "inteligencia".

¿Cómo elegir? Si esa es la pregunta que se te ha venido a la mente (lo cual no me sorprendería en absoluto), pues bien, realmente uno aprende con el tiempo, que va de la mano con el aumento exponencial e ineludible de la experiencia. Es algo meramente lógico y con bastante sentido el hecho de que uno hace bien las cosas a base de haberlas hecho mal. Esto puede resultar duro, pero al fin y al cabo es verdad.
Para elegir lo que queremos, es exactamente igual, por suerte o por desgracia, y por eso uno aprende a buscar lo que le conviene más a base de no haber sabiado hacerlo en otro momento de su vida.

Así pues, volviendo a la idea primigenia de este texto, la sensación de pérdida personal o en diferentes ámbitos, se puede plantear la posible solución de que hiciésemos una serie de decisiones que lejos de perjudicarnos nos beneficien, como por ejemplo la aceptación de nuestros errores, y con ella, el inicio de una nueva forma de mirar las cosas.

"Tú eres el único capaz de enseñarte a vivir, el único capaz de valorar qué puedes integrar en tu persona para poder alcanzar la idea de qué es lo que quieres, y en definitiva, encontrarte. Tú eres el único que puede elegir y decidir acerca de ti mismo"

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