Y crucé el umbral. Algo me atraía hacia aquel lugar, y yo no podía evitarlo. Cuando me percaté, yo me encontraba en una especie de habitáculo en el cual no parecía hallarse comunicación alguna con el exterior o parte de él.
Noté un escalofrío que me recorrió toda la espalda, hasta la última vertebra, y que me transmitió una profunda sensación de agobio, me faltaba el aire.
Lo único que recuerdo tras aquello es que yo aún permanecía inmóvil en el suelo de aquel lúgubre lugar, y que alguien me susurraba:
"Las ondas te envuelven, mis ondas te envuelven; Nada ni nadie escapa de ellas. Verás el pasado, y el futuro"
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