Piensa lo siguiente: ¿Qué hace que algo pase de ser una de las cosas que más te agradan a ser una de las que más odias o viceversa?
Sinceramente, creo que la respuesta está en ti mismo, la propia persona. ¿Por qué? Porque las personas y las circunstancias cambian, ciertamente, pero lo que desencadena el cambio de la persona suele ser la circunstancia en la que se encuentre. ¿Qué hace que una persona deje de hablarse con otra con la que antes pasaba horas hablando? ¿Qué mueve a alguien a cambiar su forma de vestir de un día para otro?
Quizás una vez que he planteado estas dos últimas preguntas se comprende todo mucho mejor, y puede que hasta resulte evidente. Seguramente alguien podría decir: "Es que no se puede hacer siempre lo mismo", y realmente lleva bastante razón, y es que hay ámbitos de nuestra vida que no pueden permanecer estáticos, que deben avanzar, porque de ello depende que en conjunto avancemos nosotros.
"La persona es un ente dinámico, que tiene la gran suerte de influir sobre sí mismo con tanta fuerza, que incluso puede llegar a traspasar la barrera de lo poco probable, y alcanzar lo imposible."
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